miércoles, 17 de marzo de 2010

LA VERDADERA REVOLUCION

La verdadera revolución no tiene nada que ver con el nihilismo, que apenas es la destrucción sin acompañamiento de un conjunto de valores. Ni es el bolchevismo. En una época de degeneración defender un orden de valores diferente es el acto revolucionario. Es más que la retórica, pues cualquier charlatán u oportunista puede embaucar por medio de la palabra. Es más que la acción violenta, aunque pueda estar presente en un proceso revolucionario. Es más que un mero cambio de administración política. Todo eso es mucho más superficial.

Por el termino revolucionario entendemos la entrega a un cambio radical referido a la introducción de un orden de valores completamente diferente.


Lo destacable del sistema de valores NS es que, en contraste con el anti-naturalismo del Viejo Orden, conscientemente intenta aplicar las inmutables leyes de la Naturaleza al ámbito humano. A través de un abierto reconocimiento del principio de la desigualdad universal, considera los valores de la Sangre y Raza como el centro neurálgico de toda política. Para el NS el concepto de desigualdad nunca fue un fin en sí mismo, sino simplemente un medio para permitir la selección del genio humano. Contra la debilidad enfermiza de nuestro tiempo, propuso la salud. Contra la decadencia, propuso la regeneración. Contra la falta de carácter, energía. Contra la falsedad, la verdad. Contra la muerte, la vida.
Es en este sentido como debe ser comprendida la Revolución Alemana: como única y verdadera revolución en los dos últimos milenios, como un singular acontecimiento de importancia trascendental para nuestra Raza. Y hacia esta poderosa fuente de inspiración debemos volvernos los NS, y son estos valores los que debemos difundir como verdaderamente revolucionarios de esta época.

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